Discografía

La discografía de Mikaela se centra entre los años 1958 y 1981. Dentro de ese periodo hay luces y sombras con grabaciones diversas entre sí y con algunas que otras curiosidades. Precisamente, una de ellas está relacionada con su primera grabación discográfica bajo el sello Columbia a comienzos de 1958. Y es que se produce un hecho significativo: firma su nombre artístico como Micaela del Carmen y no como Rocío del Carmen -con el que había debutado junto a El príncipe gitano-, algo que no deja de sorprender ya que no se encuentra registro alguno con este seudónimo ni en prensa ni en ningún otro medio. La grabación se trata, pues, de un disco de pizarra de dos canciones que contiene los pasodobles “Pérez de la Concha” (pasodoble ganadero) firmado por los autores S. Ramos Castro, R. Soto Palacios y Camilo Murillo y “Canción de feria” de S. Ramos Castro y R. Soto Palacios, ambos acompañados de orquesta.
 
Contratada por el empresario Barrios Gómez para viajar a México por cuatro semanas, Mikaela es presentada por numerosas salas y teatros de la capital azteca a finales de 1958, prolongándose su estancia dieciséis meses. Es allí cuando Mikaela –entre contratos cinematográficos y teatrales- publique la que habría de convertirse en su primera gran obra discográfica. Se trata de un long play grabado íntegramente en México con sonido estereofónico por la discográfica Montilla bajo la supervisión artística del musicólogo Manuel García Matos y publicado en Estados Unidos a finales de 1958. Simultáneamente, se reeditaría en Venezuela (MONTILLA – FM-145) de forma íntegra, aunque depurando el sonido y convirtiéndolo en mono, no llegando a España más que en un EP de cuatro canciones (EPFM-114) en el año 1960 con los títulos “Al higuí, al higuí”, “¡Eh, toro!”, “La portuguesa” y “Tráeme la mano, niño”. El disco en cuestión contiene doce canciones de diferentes estilos con los que se da muestra de la versatilidad interpretativa de Mikaela, más allá de ejecutar con maestría los géneros propios de su tierra. Destacan "Coplas de Paquiro", "Calandria, calandria", el pasodoble "El ganadero" o el bolero "Bésame con los ojos".
 
A su vuelta a España, Mikaela sigue cosechando éxitos discográficos y publica en 1959 con Montilla un EP con acompañamiento de guitarra y conjunto rítmico donde realiza versiones de "La bien pagá" o "Antonio Vargas Heredia". De forma simultánea, sus discos empiezan a editarse también en Francia. Rápidamente, la prensa anuncia que Mikaela ha firmado un "contrato millonario" con la discográfica SAETA con la que publica en 1960 un único EP con cuatro canciones de la BSO de la película La reina del tabarín. Y tras él, ninguno más (recordemos que durante este año rueda también Vampiresas 1930 de la que no se edita ninguna canción en fomato físico). No es extraño que su siguiente EP sea de 1962 nuevamente con Montilla con los títulos "Sevillanas del Alosno", "Fandangos de Santa Eulalia", "Río Manzanares" (primera de las dos versiones que realizó) y "Luna bonita". Todo parece apuntar a que esta grabación pudo efectuarse de forma anterior a la publicada por SAETA y que ante el incumplimiento de contrato se editó de forma tardía. Es una de las muchas hipótesis que se barajan al respecto.
 
El silencio discográfico de Mikaela durará dos años y en 1964 firma con ZAFIRO un nuevo contrato que mantendrá hasta 1968. Para este sello graba un total de nueve discos, el primero de ellos convertido en Disco de Oro gracias a su versión de "La luna y el toro" acompañada por las guitarras de Rafael Vargas y Félix de Utrera. También en 1964 publica un intersante EP con ritmos nuevos tales como un rock ("Mi guitarra") o una sentida plegaria de Charles Aznavour titulada "La mamma". Le sigue otro EP donde recupera el clásico de la copla "Te lo juro yo" convertido en una nueva recreación gracias a los arreglos de Rafael Ibarbia o la ranchera de J. Alfredo Jiménez "El peor de los caminos". El cuarto y último de 1964 es una vuelta a sus orígenes con cuatro rumbas flamencas aunque recuperadas de otros géneros como el clásico "Llegando a ti" de J. A. Jiménez o "Historia de mi vida" de M. Cavagnaro.
 
En 1965 vuelve a grabar un pasodoble que le dará sonada fama: "Tengo miedo torero" a la par que incluye dos composiciones de Augusto Algueró ("Mis noches de Madrid" y "Señora Doña Cibeles") y una de Manuel Alejandro:  "Con la luna, lunita, luna". Igualmente productivo es el año 1966, momento en que publica un curioso EP con cuatro composiciones del mítico grupo Los relámpagos: "Bailarina de España", "Noche de relámpagos", "Cuento de Navidad" y "Numancia". Los arreglos fueron realizados por Pepe Nieto y, aunque no figura en los créditos, todo parece apuntar a que la música fue tocada por el mismo grupo ya que la versión instrumental que se escucha es practicamente la misma que la grabada en solitario por Los relámpagos. 
 
Desapercibido quizá es este disco ya que en 1966 se publica un cuidado LP con canciones de Federico García Lorca bajo el título Mikaela interpreta García Lorca. Acompañada por la Orquesta Sinfónica de Madrid, Mikaela se adentra en su etapa más comprometida con los poetas andaluces realizando una serie de giras y programas en televisión con un afán de divulgación impropio en artistas de su época. Así, con los poemas que ya en su día grabara La Argentinita, Mikaela consigue una de sus mayores obras discográficas versionando de forma irrepetible las "Sevillanas del siglo XVIII", el "Zorongo", la "Nana de Sevilla" o la trágica pieza "Los mozos de Monleón". El LP llega a publicarse en países como Francia o Venezuela donde también siguen reeditando grabaciones anteriores de la artista.
 
El año 1966 se cierra con la publicación de un disco sencillo con dos pasodobles toreros dedicados a los diestros "Álvaro Domecq Romero" y "Manuel Benítez 'El cordobés'". En 1967 y 1968 publica tan sólo un disco por año. Destaca la grabación de la canción "Tú llegarás" de I. Román y J. L. Navarro que interpreta el mito japonés de los tres monos sabios, una escultura de Hidari Jingorō situada sobre los establos sagrados del santuario de Toshogu en el que tres monos representan el rechazo hacia el mal o hacia la vida con los ojos, la boca y los oídos tapados. Tras el fin de su contrato con ZAFIRO, Mikaela firma con la discográfica catalana BELTER para la que publica en primer lugar, y en 1968, dos EPS con títulos como "Río manso", la cumbia "Alfileres negros", dos boleros de Armando Manzanero ("No" y "Contigo aprendí") o "Gringo" (BSO de la película de mismo título que había rodado años atrás).
 
Ya por entonces, Mikaela estaba fraguando la que habría de convertirse en su mejor grabación discográfica: el LP Mikaela canta poesías de Rafael Alberti. Un proyecto que no gustó nada a BELTER ya que no consideraban oportuno publicar un disco con versos de un poeta exiliado por el regimen. Por ello, durante más de tres años, Mikaela financió en su totalidad la creación de este disco encargando al insigne Antón Garcia Abril dar forma a los poemas del gaditano a la par que viajaba de forma constante a Roma para que Alberti fuese supervisando la adaptación de sus poemas. Más de 3200 metros de cinta magnetofónica y 4000 horas de trabajo se necesitaron para concluir esta obra maestra que finalmente vio la luz en marzo de 1970, no sin antes haber cedido a grabar otro álbum con coplas conocidas quizá para alejar la atención y el impacto que podía suponer publicar este LP. Así, en 1969 registra para BELTER éxitos de siempre como "Doce cascabeles", "Porque te quiero", "La cruy de mayo", "Luna de España" o "Trinia" consiguiendo en los medios escritos un sobresaliente éxito por parte de la trianera. 
 
Defraudada con la tímida aceptación de un público que no supo entender la calidad de un álbum tan cuidado como el dedicado a Rafael Alberti -aun logrando que se reeditara en 1974-, Mikaela abandona practicamente el mundo discográfico. Solo en 1971 publica un último EP con dos villancicos firmados por el Premio Nobel Miguel Ángel Asturias y música de R. Ceratto. Desde ese momento, habrían de pasar diez años para que Mikaela volviera al disco con un último LP titulado De repente... Mikaela. A ver quién dice que no. (MARFER, 1981) firmado en su totalidad por diez composiciones de Alberto Bourbon arregladas por Manolo Gas. 

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